Gaticornios

lunes, 15 de diciembre de 2014

NY #2: El Niágara en bicicleta.


(El video es sólo para que se ubiquen con la referencia xD)


Había algo raro con la luz. Algo no cuadraba...
No me quería despertar, pero es raro que alguna vez lo quiera. Me desubiqué un momento, ¿estaba sentada? Por alguna razón sólo pensaba en mis audífonos, ¿donde estaban? Medio abrí un ojo, encontrándome con una extraña y suave luz celeste. ¿Porqué el cielo se veía distinto? 
Entonces capté.
¡Nueva York!
Y aún así no me quise despertar, o bueno, yo quise, mi cuerpo no xD De todos modos, cuando logré abrir bien los dos ojos, vi que el carro se había parado. Me emocioné, pensando que habíamos llegado ya al hotel, pero no. Me habrían despertado. Las dos puertas del auto estaban abiertas, y mi hermano dormido. Estábamos estacionados frente a un... ¿centro comercial? Una estructura tipo casa suiza, con ventas aquí y allá. 
Ahora, meses después, no lo recuerdo todo con exactitud, pero el caso es que me comí una papa hashbrown de McDonalds y luego entré con mi mami al centro comercial, "al baño", aunque la verdad tenía más ganas de curiosear que otra cosa xD Al salir, vi una especie de vitrina repleta de folletos y revistas, y siendo yo, tomé uno o dos de cada uno de los que se veían remotamente interesantes para pegarlos en mi No Diario de ese entonces, una libreta negra con encaje rojo que mis papás me consiguieron en China Town y que se hinchó tanto después del viaje que no la pude volver a utilizar.
Después volvimos al carro, donde caí dormida de inmediato.

La siguiente vez que me desperté estábamos en un puente.
¿Porqué me seguía durmiendo, en vez de curiosear los alrededores? Éxito, yo.


El puente era enorme y plateado, de esos que en definitiva no hay en Centroamérica-que yo sepa xD A ambos lados, el río  más grande que alguna vez había visto se extendía profundamente azul, y arriba, el cielo era más claro y de una luz más suave de la que estaba acostumbrada a ver. 
Me volví a dormir.

¿En serio, yo?
Ni siquiera sabía porqué estaba tan cansada.

La próxima vez estábamos conduciendo en la carretera, y las colinas más verdes y limpias de mi vida pasaban volando por las ventanas. Había pinos y otros árboles, de miles de diferentes tonos de verde. No me acuerdo exactamente qué pasó después, o si me volví a dormir, así que haré un flash forward a cuando llegamos a las Cataratas.

El río era enorme y rugía con furia a nuestra izquierda. Del otro lado, Canadá. Era un tanto bizarro pensar que estaba viendo un país que nunca había visto (?, así que en vez de dormir me quedé observando a Canadá y el río con la boca abierta, fascinada. Me entraron golpes de ir corriendo a la frontera gritando "¡A CANADÁAAAAAAA!", pero entonces mi tía dijo que necesitaba una VISA canadiense-


-y me ponchó la burbuja. Al rato mi papi dice que llegamos, y miramos a la derecha. Ni siquiera me molestaré en describir cómo se veía el hotel. ADMIREN POR SÍ MISM@S:


(esa foto no es mía)


(la reacción sí (?)

Siempre había soñado en ir a un lugar así, ¡y ahora estaba ahí! Podrán imaginar mi emoción *-* En fin, nuestra suite era la Cheshire-¿CAPTAN? CHESHIIIIIIRE, GATO DE CHESHIIIIIIIIIIIIREEEEE-y DIOS MÍO. Otra vez, dejaré que las fotos-que esta vez sí son mías-hablen por sí mismas.














ESTE LIBRO.
ABSORBAN ESTE LIBRO. 
HUELAN SU VIEJO AROMA.
LA DIVINA COMEDIA DE DANTE ALIGHIERI, EDICIÓN ORIGINAL DE 1881 CON RECORTES DE PERIÓDICO SOBRE DANTE DE AQUELLOS AÑOS.




Este es un fragmento que me gustó de otro de los libros que andaban por ahí, una compilación de poemas de Charles Dickens.

"Porque su hijo querido es la locura salvaje
Que juega con el tren de la fiebre feroz
Y cuando el amor es demasiado fuerte, no dura mucho,
Como muchos han encontrado, para su dolor."


Creo que este es del mismo libro, pero no recuerdo.
"Ellos observaron el blancuzco desorden de cenizas,
Ellos tocaron al niño en vano; 
No lo dejaron ahí dormido,
Él nunca se despertó de nuevo."

Luego salimos a caminar. El pueblito donde las Cataratas se encontraban no era mucho más que eso, un pueblito, pequeño y normal, y fuimos en búsqueda de algo que comer. Encontramos una pizzería que supuestamente era la mejor del pueblo, llena hasta el tope de gente. Las meseras eran las típicas adolescentes gringas, sin siquiera uniformes de trabajo-simplemente jeans y un delantal-y no parecían captar que queríamos una mesa para seis. En fin, el caso es que nos sentamos en una mesa para cuatro con una silla-tan pequeño era el lugar-y ordenamos. En eso que mi mami me dice que le pida a la mesera crayones para mi hermano, y yo le digo amablemente a la mesera, en mi inglés que casi no uso en voz alta:

"Do you have crayons? For him?" (¿Tiene crayones, para él?)
Y que esto se repite dos que tres veces.
ELLA: Yes.
YO: *espero diez minutos* *ella no los trae* *la paro* Could you bring us some crayons and paper? (¿Podrías traernos crayolas y papel?
ELLA: Sure. (Seguro)
YO: *espero* *ni aparecen* And the crayons?
ELLA: *me evita por el resto de la tarde*

Y que los crayones nunca vinieron. La pizza estaba rica pero no era la gran cosa, y entonces nos dispusimos a salir. Iba yo toda distraída a abrir la puerta por mí misma cuando un joven gringo me abre la puerta.

YO: *toda normal, sin pensar mucho en ello* Thank you. *salgo* 

Y que luego mi mami me dice "Ay, un gringo te abrió la puerta *mueve cejas*" y yo:


LOL, NO HABÍA PENSADO EN ESO

Y seguimos caminando. Íbamos por una especie de avenida grande cuando vi un lugar interesante, una especie de centro comercial con la palabra "Joe" en su nombre, y un gran logo de un jefe nativoamericano. Yo siendo yo y esperando encontrar un atrapasueños, le pregunté a mis papás si podíamos entrar. Al final que nosotros cuatro entramos, mientras que mis tíos se adelantaban a las cataratas. Al nomás entrar al Joe-No-Sé-Qué-Más había una sala pequeña de piso gris, con máquinas expendedoras a ambos lados, y detrás de eso un par de puertas de cristal daban a un ancho pasillo de piso blanco y techo alto donde las máquinas expendedoras eran sustituidas por figuras momificadas de animales.

Avanzando un poco más estaba la tienda, donde, ¡habían toneladas de atrapasueños! Floté felizmente hacia cada uno de ellos, curioseando a ver quien ocuparía el nuevo puesto en mi colección, sólo para encontrarme con atrapasueños con amatistas, cuarzos de varios tipos y ámbares entretejidos, que costaban cada uno como cincuenta dólares o más.


Simplemente habían demasiadas cosas geniales en esa tienda, como estatuas y figuras de lobos-mi Animal Real AKA No Mitológico favorito-para que yo me decidiera por sólo una cosa. ENTONCES, MI PAPI (creo que fue él) ENCUENTRA AL ELEGIDO:


No es exactamente un atrapasueños sino una mandella, un amuleto contra las malas vibras si mal no recuerdo, pero de inmediato decidí que ese sería el que compraría. ¡Hasta el precio era adecuado! Tenía que cuidar mi monedero, puesto que iba dispuesta a comprar tantos libros como pudiera, y un par de audífonos nuevos sin botoncito que me impidiera escuchar la canción completa.

Al salir, con mi compra en mano, encontramos un Starbucks. Mi papi me dijo que ordenara yo pero me acobardé un poco, porque nunca había ordenado un café en inglés, así que él lo ordenó y yo sólo me ocupé de ayudarlo con la carga y echarle extra chocolate a mi moccachino :D

Luego seguimos caminando, para encontrar a mis tíos. En una esquina justo frente al parque de las Cataratas del Niágara había una especie de puesto de ventas anunciando un enorme barril:

RENTE UN BARRIL Y BAJE POR LAS CATARATAS DEL NIÁGARA
¡70% DE OPORTUNIDADES DE SUPERVIVENCIA, PERO NO GARANTIZAMOS NADA!



Del parque en sí no pondré fotos porque en la mayoría salimos mi familia y yo y me da pereza cortarnos fuera de la foto. En fin, pueden imaginarse el parque: enormes árboles de todo tipo, incluyendo los árboles de maple-los que yo llamo arbolitos canadienses, ya saben, por la bandera :3-y estatuas aquí y allá. 
Una que me llamó la atención en particular fue el busto de bronce de un jefe indígena nativoamericano, con algo similar a lápidas a sus cuarto lados-digo lápidas porque no se me ocurre otra manera de describirlas, no porque lo sean-, cada una con frases en el idioma de cuatro jefes nativoamericanos.

Caminamos un rato más y llegamos a las Cataratas. Habían construido una especie de terraza de cemento con barandales de hierro plateado, y a la izquierda venía la catarata, y abajo el río, y enfrente Canadá-que se veía mucho más bonito de lo que el lado gringo lo hacía ups-









Al rato volvemos al hotel, y con eso acaba el segundo día.

-pao *haciendo sonidos de catarata*
WHOOOOOOOSHSHHHHH

No hay comentarios.: