Gaticornios

viernes, 28 de noviembre de 2014

Playlist de la Semana


  • Just a Game-Birdy.


  • Tell Me It's Okay-Paramore.

  • Hate To See Your Heart Break-Paramore ft. Joy Williams.

  • Paloma Negra-Chavela Vargas.

  • Sasha y Esteban-Jenny and The Mexicats.

  • Color Rush-Farro. (la primera canción de Josh... ¿y banda? ni idea. no me encanta pero eh, está bien)

  • A Trophy Father's Trophy Son-Sleeping With Sirens. (ELIZABETH GRACE COVER)

  • My Happy Ending-Avril Lavigne.

  • Out Of The Woods-Taylor Swift.

  • King For A Day-Pierce The Veil ft Kellin Quinn. (ELIZABETH GRACE COVER)

tarde pero todavía en viernes (al menos para mí)
-pao *bostezando y yendo a dormir*

martes, 25 de noviembre de 2014

Lava [La Leyenda de los Volcanes] #8

O C T A V A  E R U P C I Ó N:  L O S  V O L C A N E S

"¿Sólo así he de irme?
¿Como las flores que perecieron?
¿Nada quedará en mi nombre?
¿Nada de mi fama aquí en la tierra?
¡Al menos flores, al menos cantos!"
-poema azteca, escrito por un emperador (huey tlatoani)

Los ciudadanos buscaron a Iztaccíhuatl y Popocatépetl por semanas. La nieve caía a raudales cuando finalmente los encontraron, en un punto en la montaña. Él estaba sentado en cuclillas, ella, acostada a su lado. No quisieron separarlos. La nieve se siguió acumulando entre temblores de  tierra hasta que, una mañana, se despertaron y vieron dos volcanes en donde ellos habían estado.
Uno, con la silueta de una mujer dormida.
El otro, con la silueta de un hombre sentado.
El rumor se corrió, diciendo que eran Popocatépetl e Iztaccíhuatl, su memoria vivió por los siglos. Citlatépetl murió de culpa, y un cerro ocupó el lugar donde había estado, observando a la pareja desde lejos.
Y de cuando en cuando, el Popocatépetl erupcionaba, recordando al amor de su vida, esperando a la Mujer Dormida.

 

E L  F I N
-------♦-----♦-----♦--------
Dato aleatorio: El Popocatépetl siempre se la pasa erupcionando.
-pao *NOTA: esto no es una súper guía a la sociedad tlaxcalteca/azteca. Aunque yo haya investigado lo más que pude, más de un detalle va a estar incorrecto.

Lava [La Leyenda de los Volcanes] #7

S É P T I M A  E R U P C I Ó N:  L A  T R A G E D I A


"¿Por casualidad vive uno verdaderamente en la tierra?
No en la tierra para siempre: aquí apenas por poco tiempo.
Aunque sea jade, se rompe
Aunque sea oro, envejece
Aunque sea plumaje de quetzal, se rompe
No para siempre en la tierra; sólo por poco tiempo estamos aquí."
-dicho azteca

Popocatépetl brillaba en dicha. En cuanto los aztecas cayeron, él puso camino de vuelta a Ocotelulco, donde Iztaccíhuatl lo estaría esperando para comenzar una vida juntos.
Los días de viaje se pasaron volando.
Sonreía cuando llegó a la ciudad, en plena noche. Habían enviado un emisario hace semanas-Citlatépetl-para anunciar la victoria, y Popocatépetl esperaba ver festejos. El resto del batallón llegaría al día siguiente, demasiado cansados para seguir viajando esa noche.
Pero se encontró con cortinas negras en las ventanas, y los pocos que lo vieron se largaron a llorar. Afuera de la casa del cacique se aglomeraba una multitud.
Popocatépetl comenzó a sentir los primeros golpes de la preocupación. ¿Habría sucedido algo en su ausencia?
La gente se apartó al verlo llegar, como si él fuese un fantasma y necesitara ver lo que estaba adentro. Murmuraban con sus manos cubriendo sus bocas, algunos lloraban, muchos lo miraban con pena y frustración.
La puerta estaba abuerta, y Popocatépetl entró.
Al centro de la sala principal estaba Iztaccíhuatl; pero no como él esperaba encontrarla. Estaba acostada sobre una mesa de piedra. Su rostro estaba en paz, dormido. Su cabello estaba ordenado a su alrededor, como una cortina lustrosa y negra. Flores de cempasúchil* estaban en él, y un vestido blanco cubría su cuerpo. A través de las ventanas entraba nieve.
Las flores fueron las que le dieron la idea de que no estaba dormida. Ese tipo sólo se les ponía a los muertos.
El cacique hablaba con alguien, y se volteó al escucharlo entrar. Su rostro, su complexión entera, palideció.
-Ella creía que estabas muerto.-susurró.
Popocatépetl sintió frío. Todo lo que escuchó fueron los latidos de su corazón, tronándole en todos lados. Se acercó a Iztaccíhuatl, rozando su brazo con los dedos. Estaba frío y rígido. Ella no se mataría a sí misma.
Estaba seguro de ello.
-¿Quién se lo dijo?-susurró, su voz contraída.
-Citlatépetl. No lo hemos visto desde su muerte.
Zyanya comenzó a llorar. Popocatépetl no hizo nada, Observó el dormido rostro de Iztaccíhuatl, sintiendo algo fresco rodar por sus mejillas. Tomó su mano. Era justo como la recordaba.
Si no contabas su frialdad.
-No.-su voz era destrozada.- No, no, ¡no! Iz. Iz, sé que estás ahí. Iz, por favor. Despierta. ¡Iz!
Sintió una mano en el hombro. Era el cacique.
-Hijo. No tiene caso. Ella está muerta.
Popocatépetl se derrumbó entonces, se derrumbó frente a ella. Un grito agónico se escapó de sus labios, sus hombros se sacudían con los sollozos de un hombre destrozado. 
Dijeran lo que dijeran sobre su mágica relación, él no podía regresarla de entre los muertos.

Popocatépetl se llevó el cuerpo de Iztaccíhuatl esa noche, seguro de que ella despertaría-y si lo hacía, no podía estar en una tumba del pipiltzin.
La acomodó con delicadeza entre sus brazos, la llevó a través de las montañas, la llevó hasta su punto de encuentro.
Ahí la recostó frente a la piedra donde había estado sentada la primera vez que se reunieron. Sosteniendo una antorcha en la mano, se sentó frente a ella.
Vigilándola para siempre.

*Cempasúchil: Flor naranja que sólo florece en octubre, y es usada en los altares de muertos. No sé si en aquellos tiempos se las ponían a los muertos, considérenlo una licencia creativa.

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Sí, se pone peor. Aunque bonito a la vez, sólo esperen.
-pao, *regalando kleenex a todos*

Lava [La Leyenda de los Volcanes] #6

s e x t a  e r u p c i ó n:  e l  B A T A L L Ó N


"mañana, 
mañana cuando yo me muera,
no quiero que estés triste
a este lugar,
a este lugar que voy a volver,
en la forma de un colibrí
mujer,
cuando miras al sol,
sonríe con cariño,
allí
allí estaré con nuestro padre,
buena luz que te enviaré"
-icnocuicatl, lila downs

La noticia se corrió como fuego por toda la ciudad. El entusiasmo era evidente, y cada ciudadano colgaba pancartas y hacía danzas y cánticos en honor a Camaxtli, su dios de la guerra. La respuesta de los aztecas llegó dos días más tarde.
El batallón tlaxcalteca salió esa misma noche. Iztaccíhuatl fue una de las mujeres, niños y hombres viejos que los animaron, aunque ella estaba ahí por un guerrero y uno solo: Popocatépetl.
él le había dado un beso antes de partir, y los labios todavía le pulsaban.
La noche había pasado en un revuelo de colores, luces y canciones; pero cuando la mañana llegó Iztaccíhuatl se sentía vacía. La abrumó el  hecho de que no vería a Popocatépetl ese día, o el siguiente, o el que le seguía a ese.
No estaba preocupada, o triste, o esperanzada. Simplemente estaba segura, segura de las habilidades de su guerrero. Pero eso no significaba que los días fueran menos difíciles.
La princesa no podía simplemente quedarse sentada esperando, así que comenzó a pensar en un tributo para Camaxtli, el dios de la guerra de su gente. ¿Humano? No. Ella no era ninguna sanguinaria azteca, no gracias. ¿Animal? Le daba pena, pero supuso que bastaría.
Suspirando, se levantó y se dio a la búsqueda.

El templo de Camaxtli era un majestuoso círculo de piedra con techo de paja, en cuyo interior se hallaba una enorme estatua del dios que el emperador de Tenochtitlán había querido robar múltiples veces, a pesar que ellos adoraban a Huitzilopochtli.
Fue ahí donde Iztaccíhuatl se arrodilló con su sacrificio, ofreciéndolo junto a múltiples rezos al dios para que su gente-*tos* y Popocatépetl *tos*-ganara la guerra.

Uno de los muchos defectos de Iztaccíhuatl era la impaciencia. Después de unos cuantos días de espera comenzó a ponerse inquieta, incluso a considerar enviar un mensajero para ver si Popocatépetl estaba bien.
La gente de la ciudad afirmaba que la guerra podía tomar semanas, meses o incluso años; y los rezos de Iztaccíhuatl aumentaron su frecuencia hasta incluir a Tonantzin* además de Camaxtli.
La princesa intentó no pensar en ello, concentrándose en vez en la mazorca que estaba ayudando a desgranar. Hacía muchos años que su padre se había rendido en sus intentos de hacerla dejar de trabajar, y las mujeres alrededor ya se habían acostumbrado a su presencia.
A la espalda de Iztaccíhuatl se oyeron gritos y saludos entusiasmados, además de varios pesados pasos en su dirección.
El corazón de Iztaccíhuatl pegó un salto. ¿Podría ser...?
-Izta.-dijo una voz, en tonos bajos y apenados.
No era Popocatépetl. Él la llamaba Iz, y su voz tenía la capacidad de hacer que todo su ser explotara como un montón de estrellas. Se volteó, y sintió frío al ver a Citlatépetl parado ahí con rostro apenado.
-Lo siento mucho, Izta. Popocatépetl ha muerto.

Iztaccíhuatl sentía que ya no tenía vida. Estaba segura que había muerto, o si no esa agonía no existiría.
Era como si hubiese dejado su cuerpo, pero aun así podía sentir cada tecpatl que le atravesaba la carne, dejándola sangrante.
No había querido creerlo al principio. En medio de la sorpresa, había venido la histeria. "¡Estás mintiendo!" había gritado, decían, se había puesto salvaje y casi había acabado con Citlatépetl.
Ella no recordaba nada.
Zyanya, su padre, y casi cada ciudadano había intentado sacarla de su estado, pero todo lo que Iztaccíhuatl podía hacer era quedarse sentada en cama, mirando el vacío, sintiendo  todo y sintiendo nada.
Perdió la cuenta de los días. Su peso bajaba continuamente, mientras que su cuerpo se sentía abrumado por la presión de una enorme piedra en su pecho.
A veces tenía ataques de histeria. Sus ojos le dolían, la garganta también, la cabeza también; y un día Zyanya tuvo que amarrarla para evitar que se dañase a sí misma.
Gritaba.
Las lágrimas caían a torrentes de sus ojos, que luego dolían tanto que sentía que se iban a caer.
No sabía cómo iba a sobrevivir a eso; pero estaba segura de que a su guerrero no le gustaría que ella lo siguiera; y su orgullo era demasiado para dejarse caer. Así que intentaba, intentaba seguir abriendo los ojos por la mañana, por más que con eso viniera la esperanza-oh la esperanza-y luego fuera aplastada por la certeza de que él ya no estaba.
No podía ser.
Pero lo era.
-Se pone cada vez peor.-la voz de Zyanya hablaba en susurros a través de la oscuridad de su habitación-. Ha intentado comer, pero no mantiene nada adentro. Es como si su cuerpo se destruyera a sí mismo.
-¿No hay nada que puedas hacer?-la voz del cacique, tensa y constreñida.
-Traer de vuelta a Popocatépetl.-Zyanya se encogió de hombros, Iztaccíhuatl gimió.
Popocatépetl.
Iztaccíhuatl no hacía nada más que dormir, nadando en recuerdos de su tiempo con el guerrero. Las pocas veces que se despertaba intentaba comer y mantenerlo abajo; cosa que a veces lograba y a veces no; y quizá permitía que Zyanya le lavara el cuerpo. Ya no tenía fuerzas para hacerlo sola.
Citlatépetl intentó visitarla una vez, pero Zyanya y el cacique se lo impidieron. Intentaron reanimarla de todas las maneras posibles, y ella intentó que funcionara.
Pero no podía. Cada día le dolía más el pecho, cada día le pesaba más el cuerpo, cada día era como si la posibilidad de recuperación se alejara más y más.
Zyanya le estaba arreglando la cama cuando sucedió. Iztaccíhuatl se levantó resollando por aire y luego se dejó caer sobre la cama. Su cuerpo se contraía y ella boqueaba, incapaz de respirar.
Zyanya comenzó a llamar al cacique a toda voz, intentando darle aire a la princesa, quien seguía resollando. El pecho le chillaba y punzaba, las lágrimas corrían por su rostro.
Popocatépetl.
Voces. Gritos. Rostros frenéticos. El cacique. Zyanya. Nadie más.
-¡Respira!
-No tiene aire, debe haber una manera-
-Llama a una sacerdotisa, algo, ¡rápido!
Iztaccíhuatl jamás había visto a su padre llorar. En medio de los puntos negros que colmaban su visión, las vio: lágrimas bajando de sus ojos oscuros, creando zurcos en su rostro endurecido.
Deseó vivir por él. Deseó vivir por Zyanya. Deseó vivir por ambos, pero su corazón se rindió antes de permitirle hacer nada.


*Tonantzin: Diosa madre azteca, en su templo se dio la aparición de la Virgen de Guadalupe por lo que son fuertemente vinculadas. Ahí está ahora la Basílica de Guadalupe.

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todavía no termina. tengo que romper sus corazones un poquito más.
no es preocupen, que yo estoy igual. vaya leyenda triste la que me gusta, ¿no?
-pao, *alejándose lentamente*

lunes, 24 de noviembre de 2014

¡Nuevas Canciones de Paramore!

¡ESTOY TAN EMOCIONADA/FELIZ/WIIIIII!
TELL ME IT'S OKAY Y HATE TO SEE YOUR HEARTBREAK FT. JOY WILLIAMS HAN SALIDO HOY, ¡CON NUEVO VIDEO!
Para no torturarlos con la espera, dejo que la música hable por sí misma:


por alguna razón el video no se puede añadir desde Blogger, búsquenlo en Youtube


Maybe it’s been years
Since I genuinely smiled
And maybe it’s been years
Since I wanted to be a part of anything
Well, lately I’ve been good
You know, I’ve actually been great
Man, I even laughed a little today
Oh, so strange, so strange

Tell me it’s okay to be happy now
Because I’m happy now
Tell me it’s okay to be happy now
Because I’m happy now

Tell me it’s okay,

I thought it was my right
To be as sorry as I wanted to be
I wasted all my teenage years
Being a misery factory

But something had to give
I had to finally see light
I think at 23
It’s time to practice what I preach

And what I preach is

Tell me it’s okay to be happy now
Because I’m happy now
Tell me it’s okay to be happy now
Because I’m happy now

Tell me it’s okay,

All my wasted hope
I let go when
I should’ve held tighter
And now when the sun is out
I let it burn,
Not afraid to feel it shine on me

Tell me it’s okay

Tell me it’s okay to be happy now
Because I’m happy now
Tell me it’s okay to be happy now
My life is finally leveling out, so…
Tell me it’s okay to be happy now

Because I’m happy now
Tell me it’s okay to be happy now
My life is finally leveling out, so…

Tell me it’s okay

tal vez han sido años.
desde que sonreí genuinamente
Y TAL VEZ HAN SIDO AÑOS
desde que quise ser parte de algo
bueno, ÚLTIMAMENTE HE ESTADO BIEN
HOMBRE, INCLUSO ME REÍ UN POQUITO HOY
oh, es tan extraño, tan extraño

dime que está bien
ser feliz ahora
PORQUE SOY FELIZ AHORA
dime que está bien
ser feliz ahora
PORQUE SOY FELIZ AHORA
dime que ESTÁ BIEN

CREÍ QUE ESTABA EN MI DERECHO
sentirme tan mal como quisiera
GASTÉ TODA MI ADOLESCENCIA
SIENDO UNA FÁBRICA DE MISERIAS
pero algo tenía que dar
FINALMENTE VI LA LUZ
creo que a los 23
es tiempo de practicar lo que predico

Y LO QUE PREDICO ES

dime que está bien
ser feliz ahora
PORQUE SOY FELIZ AHORA
dime que está bien
ser feliz ahora
PORQUE SOY FELIZ AHORA
dime que ESTÁ BIEN

toda mi esperanza gastada
que gasté cuando
DEBERÍA HABERLA SOSTENIDO MÁS FUERTE
le permito QUEMAR
sin temer permitirle brillar en mi

dime que está bien
ser feliz ahora
PORQUE SOY FELIZ AHORA
dime que está bien
ser feliz ahora
PORQUE SOY FELIZ AHORA
dime que ESTÁ BIEN

PORQUE SOY FELIZ AHORA
dime que ESTÁ BIEN
ser feliz ahora,
mi vida finalmente se está ordenando, así que

DIME QUE ESTÁ BIEN


ESTÁ TAN ÉPICA

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ME ENCANTA

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DIOS MÍO



ASDSADHADAKLGAKDLSKDAHDLDKDHDAKJDHSAKDHDKDHAHDAJDHAJKDHAKJDHAHDAKDHAJDH
TEEEEEEELL MEEE IT'S OOOOOOOOKAAAAAAAAYY
TO BEE HAAAPY NOOOOOOOOOOOOWWWWWWW
CAUSE I'M HAAAAAAAAAAAAPPY NOW!!!!!!!

-pao *fangirleando like a boss mientras canta tell me it's okay (sí, ya me la aprendí)*

Lava [La Leyenda de los Volcanes] #5

Q U I N T A  E R U P C I Ó N:  E L  A N U N C I O


"oh, sólo por tan poco tiempo nos has prestado
el uno al otro, porque tomamos forma en tu acto
de dibujarnos.
y tomamos vida en tu acto de pintarnos,
y respiramos en tu acto de cantarnos.
pero sólo por tan poco tiempo nos has prestado el uno al otro."
-rezo azteca

Los meses pasaron en un borrón de dicha para Popocatépetl e Iztaccíhuatl. La magnitud de su influencia era tal que las personas que los observaban juntos eran repentinamente felices y supuestamente bendecidas, y brillaban como un par de estrellas, como un solo sol.
Con todo, la aldea estaba en su época de oro.
La noche era fresca mientras Popocatépetl se dirigía hacia la casa del cacique, que era ya como su propio hogar, enfundado en sus mejores galas.
No se sentía nervioso, pero a la vez sí. Era extraño.
Zyanya le abrió la puerta y él le agradeció, examinando el perímetro. La casa estaba demasiado silenciosa, la clase de silencio ominoso que te baja los ánimos de inmediato. Popocatépetl cruzó la sala, buscando señales de la presencia de Iz o su padre.
Una mano lo jaló al pasillo.
-Shh.-susurró Iztaccíhuatl-. Creo que algo ha sucedido.
La princesa se veía preocupada, su ceño fruncido en una mueca que él quiso borrar al momento. Se pegó a la pared a su lado, con el oído pegado a la piedra.
Susurros. El cacique y alguien más.
-¿Qué has escuchado hasta ahora?-le preguntó a Iz suavemente.
-Se acerca la fecha para el tributo al Imperio*.-respondió ella, todavía con la mueca de preocupación, frunciendo los labios-. El año pasado perdimos a 120. Papá está cansado.
Era la primera vez que la escuchaba decirle "papá" al cacique.
-¿Declaración de guerra?
-La acaban de enviar.-finalmente, ella suspiró. Se volteó y aferró al guerrero con todo su ser-. Irás a luchar, ¿no?
-Hey.-él le alzó el rostro, que había enterrado en su pecho, con delicadeza-. Cierto que son los aztecas, pero, ¿sabes? Nos tienen miedo. Nosotros preferimos la paz, pero sabemos luchar. Nos tienen miedo.
Ella se separó y lo miró con falsa severidad-o quizá no tan falsa. Su crisis había terminado.
-Más te vale salir vivo del asunto, ¿de acuerdo?-exigió.
Popocatépetl.
-¿Por ti? Lo que sea.
-Han estado escuchando.
El cacique estaba parado atrás de ellos, con una expresión inescrutable en su viejo y duro rostro.
-¿Me lo van a negar?-preguntó ante su silencio.
Iztaccíhuatl lo miró con gravedad, como si se hubiese enterado de una muerte.
-No pude evitar escucharlo. Pensé que él podría saber.
El cacique asintió, recostándose de hombros contra la pared.
-Sí, sí, eso está bien.-suspiró-. Popocatépetl. Liderarás el batallón.
-Sí, señor.
-Perfecto.-el cacique los pasó de largo y salió del pasillo-. A comer entonces.


La cena de esa noche fue la más silenciosa de todas sus vidas. Citlatépetl también fue invitado, y él, Popocatépetl y el cacique se la pasaron discutiendo estrategias al terminar el primer plato. Bajo la mesa, Iztaccíhuatl y Popocatépetl estaban tomados de las manos.
-Estarán esperándonos.-decía Citlatépetl-. Quizá un ataque sin previo aviso hubiera sido mejor.
-¿Y dónde está el honor en eso?
-Señor.-interrumpió Popocatépetl casualmente-. Si gano la guerra, ¿me permitiría casarme con su hija?
A Iztaccíhuatl le dio un ataque de tos, y el guerrero le dio palmaditas en la espalda amorosamente. Ella le miró, brillando en una hermosa sonrisa.
El cacique los estudió por unos momentos, mientras Citlatépetl los miraba oscuramente.
-Tenlo por seguro.-dijo al final.


*Esta historia se desarrolla en Tlaxcala, y los tlaxcaltecas eran los principales enemigos de Tenochtitlán, la sede del Imperio Azteca. Los tributos eran exigencias de los aztecas.

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tres partes y se acaba, ¡wiii! *danza feliz*
ya tengo otra historia basada en mito que escribir, esta vez hindú :3 
¡estoy muy emocionada!
-pao, *desapareciendo entre una cortina de humo*

viernes, 21 de noviembre de 2014

Playlist de la Semana

Oh, por Dios.
*inserten jadeo sorprendido aquí*
Estoy actualizando Playlist. En viernes.
Que es el día en que se supone que tengo que actualizar Playlist.
¡A TIEMPO!
Vamos, felicítenme. Que lo merezco (?

  • Duele al Caminar-Jenny and The Mexicats.

  • Freak Machine-Fit For Rivals. (¡NUEVA! *party hard*)

  • Off With Her Head-Icon For Hire.

  • Take Me To Church-Hozier. (Detesto al tipo. Es un arrogante idiota que se la pasa haciendo referencias religiosas en sus canciones para desacreditar a la Iglesia. Pero rayos, esta canción es genial y no tan mala si buscas el significado.)



  • Blank Space-Taylor Swift. (Por alguna misteriosa razón decidí descargarme su último disco y no me arrepiento c:)

  • Kick Me-Sleeping With Sirens. (No me encanta esta canción :/ Ni siquiera la he descargado. Es que la letra es muy... muy arrogante y malcriada en una manera no muy musical... *suspiro*)

  • Escape Route-Paramore. (¡HABRÁ NUEVA CANCIÓN Y VERSIÓN DELUXE DEL DISCO EL LUNES! ¡WOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!)

  • Hold On Till May-Pierce The Veil. (ELIZABETH GRACE COVER)

  • Frenético Ritmo-Jenny And The Mexicats.

  • We Said Goodbye-Dave McLean.

c:
No tengo mucho que decir la verdad. Anoche me desvelé releyendo Sueños de Dioses y Monstruos, así que esperen una reseña pronto... Oh y tengo una idea:
Ya que por alguna razón me resulta increíblemente difícil continuar con mis novelas-Caótica Sinfonía no cuenta, esa es reescritura-he decidido que necesito un ejercicio de escritura que me ayude a recuperarme.
Entonces se me ocurrió hacer relatos cortos basados en las citas de libros, tipos/as o canciones que tengo anotadas en mis Cuadernos No Diarios y publicarlas aquí. ¿Qué dicen? ;)

-pao *dando clic a publicar*

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Lava [La Leyenda de los Volcanes] #4


C U A R T A  E R U P C I Ó N:  L A S  H O R A S

"I X T L I,  Y O LL O T L I  Q U I T Q U I T I N E M I"
e l l o s  e m p i e z a n  a  t e n e r  u n a  c a r a,
u n  c o r a z ó n.
-dicho azteca.

Popocatépetl la vio por entre multitudes de gente, como si su mirada la hiubiera estado buscando todo el tiempo. Parada charlando, comiendo tacos con las manos como una más.

El guerrero intentó concentrarse en su propia comida, pero su mirada se seguía desviando.

-¡Popo, que se te cae el taco!
-¿Eh?

Agarró su comida antes que se estrellase contra el suelo.

La costumbre en esta clase de reuniones era rotar grupos, aunque muchos desobedecían esta regla y se quedaban sentados en el mismo. En las orillas de la plaza habían mantas con platos de tortillas, carne y chile, y entre taco y taco, Popocatépetl e Iztaccíhuatl se fueron acercando.

Cuando él se acercó a la mesa por un cuarto taco, la encontró preparándose uno como si llevara toda la vida haciéndolo.

-¿Cómo es que sabes preparar tacos?-le preguntó, iniciando el suyo propio-. No es comida del pipiltzin.*

-Psh.-ella guardó un recipiente de tortillas en un morral que iba colgando de su hombro-. La comida del pipiltzin es aburrida.

Popocatépetl se recostó contra la mesa, pausando antes de dar un bocado.

-¿Trajiste tú la comida?
-¿La mía? Sí. Ni modo que los dejara sin nada.-se encogió de hombros.

La multitud los absorvió de nuevo, y se encontraron de tanto en tanto. Casi como si fuese planeado, se lanzaban unas cuantas palabras entre sí antes de ser separados.

-¿Te parece hoy a las once?
-¡Vale!

Y así siguieron las horas. Cada día se encontraban una hora antes de la del anterior; hasta que las once se volvieron las diez, las diez las nueve y las nueve ocho hasta que ya no se pudo más.
Pronto, el ver a la princesa y el guerrero juntos dejó de ser una novedad, pronto fue tan natural como su existencia misma. Ni siquiera el sobreprotector cacique se oponía.

Esa vez la cita era a las cuatro, e Iztaccíhuatl iba hacia su punto en la montaña con toda la tranquilidad del mundo cuando escuchó un crunch tras ella. Crunch, crunch.
Se volteó. Nada.
Encogiéndose de hombros, siguió caminando. Encontró a Popocatépetl disparando flechas contra un árbol, y a lo largo de su cuerpo revolotearon águilas que la prendieron en fuego.

-¡Popo!-dejando su bolsa en el suelo, corrió hacia el guerrero y lo abrazó por detrás. Él dejó el arco y la abrazó de vuelta con una gran sonrisa en el rostro.

-Sí sabes que faltan más o menos treinta minutos para las cuatro, ¿no?-le preguntó.

Iztaccíhuatl lo miró y se sintió viva.

-¿Y los contaste?
-Quería ver si en verdad estabas tan impaciente por verme.
-Tú debes haberlo estado más para venir tan temprano.

era m á g i c a. la relación entre los dos era m á g i c a, y cualquiera podía notarlo.

Se pusieron manos a la obra unos minutos después. Popocatépetl intentaba hacerse el maestro estricto, pero a final de cuentas terminaba riéndose con Iztaccíhuatl por alguna broma y prohibiéndole disparar, no fuera a ser que la flecha se desviara.

-Tú no haces más que distraerte, ¿no?-le dijo a la princesa, atrayéndola hacia sí con suavidad e intentando parecer enojado.

Falló.

-Se supone que yo estoy aprendiendo, por lo que el que se distrae eres tú.- Iztaccíhuatl le dio un zape, y él atrapó su mano entre las propias.

Se escuchó un ruido.

Ambos se voltearon en la dirección de su origen, y el guerrero la soltó con delicadeza.

-¿Crees que haya...?

Popocatépetl se llevó un dedo a los labios y la silenció. Sacó un tecpatl y se acercó con sigilo al lugar de donde provenía el ruido. Apartó unas cuantas ramas y vio una figura alejarse a paso rápido.

Se echó a correr en un zas.

Iztaccíhuatl lo vio salir disparado y lo siguió, no sin antes pausar para tomar un tecpatl ella misma, entre los árboles. Mientras, Popocatépetl alcanzó al intruso y lo aplastó contra el suelo, abalanzándose sobre él. Lo jaló de la mitad no rapada del cabello para alzarle la cabeza, y exigió:

-¿Qué hacías ahí espiándonos?

La princesa se paró a su lado con la respiración agitada, pero en mejor condición física que la última vez que había hecho eso.

El intruso permaneció callado.

-Responde.

Iztaccíhuatl lo puyó con la punta del tecpatl para reforzar la orden de Popocatépetl, y el intruso alzó la cabeza con un gruñido. Ella se tragó la sorpresa.

-Quería ver qué tanto hacían.-dijo Citlatépetl, mirándola a los ojos-. Últimamente no haces más que estar con él.

-Eso no te da permiso para espiar.-dijo ella con sequedad.

La expresión de Popocatépetl gritaba incomodidad, y quizá un poco de molestia.

-¿Quién es él?-le preguntó. Luego se volvió al metiche con una mirada asesina.-Y tú no eres quién para andarte metiendo en los asuntos de la princesa.

-Es tan solo el hijo de un amigo de mi padre.-dijo la susodicha-. Se llama Citlatépetl.

-es mi asunto. En especial cuando se trata del combate, ¡podrías haberme pedido a mí que te enseñara!

Popocatépetl enterró la cabeza de Citlatépetl en la tierra sin casi darse cuenta de que lo hacía. El metiche se retorció como una serpiente en su agarre y él mostró piedad a regañadientes.

-¿Porqué no me pediste que te enseñara?-preguntó entre escupitajos de tierra.

Iztaccíhuatl se encogió de hombros, intercambiando una mirada con su guerrero.

No le había interesado el combate hasta que lo vio luchar a él.

*Pipiltzin: Gente de la nobleza.
___________________☺☺☺_____________________

¿saben de qué me he dado cuenta?



de que el nombre de pareja de popocatépetl e iztaccíhuatl sería izopo... *mueve cejas* IZOPO





lo sé, soy genial
-pao, riendo porque #lol