Gaticornios

jueves, 23 de agosto de 2012

Never let me go.



 Mirando hacia arriba desde abajo. Luz de luna fracturada en el océano. Cierro los ojos, me dejo llevar. Los reflejos se ven igual para mí. Como antes de que esté debajo. Las ondas suaves del agua me acarician. Y es pacífico en el fondo. No como arriba. En el mundo. ¿Por qué? Porque de cualquier manera no puedes respirar. Paz. No estrés. No problemas. No hay necesidad de atacar. No hay necesidad de hablar. Porque estoy debajo. Es mi refugio, mi rincón de paz. No encontré ninguno arriba.
Y está rompiendo sobre mí. Un millón de millas hasta el lecho del océano. Encontré el lugar en el que descansar mi cabeza.
Aquí soy libre.
No me dejes ir, no me dejes ir.
No me dejes ir, no me dejes ir.
Me rompería en pedazos.
Y los brazos del océano me están cargando. Floto tranquila, sin preocupación. Y todo lo que veo es el océano. Corriendo hacia mí.
Y lo espero.
Y las preguntas del Cielo, para una pecadora como yo. Eso es tan humano. No hay cómo evitarlo.
Pero los brazos del océano me llevan.
Aunque la presión es difícil de tomar, ya mehe acostumbrado. Es la única manera en la que puedo escapar. Parece una decisión difícil de tomar. Lo fué. Pero estoy debajo.
Y está rompiendo sobre mí. Un millón de millas hasta el lecho del océano. No me importa. Estoy en paz.
Encontré el lugar en el que descansar mi cabeza.
Nunca me dejes ir, nunca me dejes ir.
Nunca me dejes ir, nunca me dejes ir.
Te lo pido una vez más. Eres el ancla de mi cordura. Y los brazos del océano me cargan. Acunándome.
Y todo lo que veo es el océano. Corriendo hacia mí. Pero lo espero. La espuma me rodea los pies.
Y las preguntas del Cielo. Para una pecadora como yo. Pero así soy. Dime, ¿se puede cambiar? Incluso los santos deben haber pecado alguna vez. Por más pequeño que haya sido.
Pero los brazos del océano me llevan. He acabado.
Y esta acabado.
Y me estoy yendo debajo. No lograrás detenerme. Y no me estoy rindiéndo. Sólo me estoy dejando. ¿Es tanta la diferencia?
Oh, se desliza sobre mí. Tan helada y tan dulce.
Pero los brazos del océano. Tan dulces y tan helados. Y todo lo que veo es océano. Rodeándome, no me muevo en absoluto.
Y las preguntas del Cielo para una pecadora como yo.
Pero los brazos del océano... me llevan.
Me llevan.
Me llevan.
Nunca me dejes ir, nunca me dejes ir.
Nunca me dejes ir, nunca me dejes ir. Me llevan.
Y está acabado.
Me estoy hundiéndo.
Pero no me estoy rindiéndo. Sólo me estoy dejando.
Oh! Deslizándose sobre mí.
Tan fría y tan dulce.
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Inspirada en una de mis canciones favoritas. Never let me go- Florence + The Machine. (Ésta vez no es de Paramore ;))

-Pao

4 comentarios:

Melodie dijo...

Hola! jeje lindo texto jeje, nunca he oido la cancion pero ahora mismo la oigo jeje
Besos!!

Lola Lightwood dijo...

Hola
Me ha encantado, como cuando te basas en canciones jeje, no puedo oir la cancion porque no me va bien el oredenador :( pero sera preciosa, seguro.
Muchos besos

Pao D´Cid dijo...

Gracias!!! Me alegra que te haya gustado :D

-Pao

Pao D´Cid dijo...

Gracias!!!! Uy pues que lástima lo del ordenador!!!
Y sí, es preciosa :)

-Pao